Un tipo tan feo, tan feo, que si uno busca la palabra feo en el diccionario, aparece su foto
Un tipo tan feo, tan feo, que si uno busca la palabra feo en el diccionario, aparece su foto.
Un tipo tan feo, tan feo, que si uno busca la palabra feo en el diccionario, aparece su foto.
Era una vez un hombre tan tonto, pero tan tonto, que tuvo que estudiar para pasar la prueba de alchoholemia.
Era tan vago, que iba a cazar caracoles, y se le escapaban de las manos.
Estaba una fiesta tan aburrida, pero tan aburrida, que a los invitados les dio flojera irse.
Tienes menos vocabulario que el diario de tarzan.
Yo-yo-soy-el-el-hi-hi-hi-jo-jo-del-del-te-te-te-le-le-gra-gra-fis-fis-fis-ta-ta.
Trabajas menos que la peineta de Koyak.